viernes, 7 de julio de 2017

A 80 años del incidente en el puente de Marco Polo. Inicio de la 2° Guerra Sino-Japonesa

Por: Liz Guyot  


Finalizada la Primera Guerra Mundial, Japón aún con sus excesivos deseos de dominar el territorio asiático, provoca el Incidente del Puente de Marco Polo, teniendo como primer objetivo apoderarse de China. Desde, aproximadamente, 1931, los japoneses venían estropeando al Imperio Chino, ya que lo consideraban una nación débil y clave para el control de la masa continental asiática, y es por ello que sabotearon parte del Ferrocarril de Manchuria del Sur y condujeron una emboscada contra sus ejércitos.

Japón, en septiembre de 1931, había conseguido imponer un régimen títere conocido como Manchukuo a sabiendas de que China no se encontraba en favorable posición de responder a tal agresión, por lo que optó por cambiar su estrategia a espacio por tiempo y reorganizar el ejército nacional, consolidando su infraestructura y economía. Esta situación de poderío permite que los japoneses, al tener en su poder tierras ricas y fértiles, incursionen sobre el territorio y avancen rápidamente hasta las puertas de Beiping (hoy conocido como Beijing). Para comienzos de  1932, habían logrado ocupar tres provincias chinas de Manchuria; esta zona era estimada por su vital ubicación estratégica y económica.

En la noche del 7 de julio de 1937, los japoneses prepararon otro avance más hacia el territorio chino, efectuando al atardecer de ese día una maniobra con proyectiles, mostrando una explícita intención provocativa, cerca del acantonamiento de las tropas chinas en el Puente de Marco Polo, las cuales se vieron obligadas a defenderse. A horas de las noches el Ejército japonés anuncia que uno de sus soldados “ha desaparecido” en la maniobra y exigió un registro en la ciudad de Wanping, solicitud que fue rechazada por la policía local; de tal denegación el jefe de inteligencia  japonesa amenazó que las tropas sitiarían la ciudad y entrarían a la fuerza.

Las autoridades chinas se pusieron de acuerdo en realizar una investigación conjunta. En tanto y en cuanto se llevaban a cabo las negociaciones, la parte nipona se enteró que aquel soldado desaparecido  había vuelto a su cuartel, pero aún así insistió en que las tropas chinas se retirasen de la ciudad.

A la madrugada del día 8 de julio, el ejército invasor disparó cañonazos contra la ciudad de Wanping y el ejército chino tuvo que oponer resistencia. Este hecho fue el estallido total que marcó la guerra de resistencia anti japonesa del pueblo chino. No se trató de una confrontación local ni de un percance, sino un plan bien diseñado y preparado. Este evento trágico no sólo trajo consecuencias desastrosas para China sino que también para Asia y el mundo entero.


miércoles, 5 de julio de 2017

A 210 años de la Segunda Invasión Inglesa de 1807

Por: María Sofía Zelaya 


El llamado proceso de descubrimiento y posterior conquista del actual territorio de la República Argentina comenzó en el siglo XVI. Desde entonces fuimos gobernados por hombres designados por los altos mandos españoles que residían en América y que contaban con la aprobación de la Corona Española, dicha institución había bautizado esta región como el Virreinato del Rio de la Plata. Este proceso estuvo caracterizado sobre todo por la resistencia de los pueblos originarios a ser despojados de sus costumbres y ser obligados a evangelizarse. El mayor interés de España era la comercialización en términos de subordinación con sus colonias, y el territorio argentino no fue la excepción.

A comienzos del siglo XIX el Reino Unido se encontraba en plena Revolución Industrial, lo que la convertía en la economía más productiva de toda Europa, posicionándose en el mercado como exportadora de productos manufacturados. Paralelamente, Napoleón Bonaparte comenzó un proceso de expansión para transformar a Francia en un Imperio. Dentro de los hitos más importantes encontramos que: en 1786 se firma el Tratado de Versalles que puso fin a la dependencia norteamericana respecto a los ingleses, dicho proceso fue fielmente apoyado por Francia y España. Para 1806 Napoleón ya había conquistado gran parte del territorio europeo y formo alianzas con otros tantos. Para garantizar la absoluta fidelidad con el Imperio Francés, Bonaparte da aviso del Decreto de Berlín. En dicho documento, Napoleón prohibía a los países conquistados y a sus aliados establecer relaciones económicas con el Reino Unido, territorio que todavía no podía penetrar. Frente a esta disposición, los ingleses se vieron obligados a tomar medidas para salvaguardar su economía, es por esto que el parlamento junto con el primer ministro y el rey decidieron que sus puntos de contacto iban a ser: las colonias. Los motivos que impulsaron a Inglaterra a invadir el Virreinato del Rio de la Plata ya estaban claros: el bloqueo económico sufrido por Bonaparte y las intromisiones de Francia y España en Norteamérica apoyando su independencia. El fin era despojar a España de sus colonias en el sur de América, región rica en recursos y riquezas. A fines del siglo XVIII William Pitt asume como Primer Ministro del partido de los Toris. Pitt estaba especialmente interesado en la ocupación de las colonias en América del sur.

Es así como llegamos a definir las invasiones inglesas como una serie de expediciones militares por parte de la corona británica que atacaron el virreinato del Rio de la Plata a principios del siglo XIX. Dichas invasiones fueron dos. La primera en 1806, en la cual el Reino Unido ocupo el territorio actual de la ciudad de Buenos Aires para ser vencido 45 días después por milicias provenientes de Montevideo junto con tropas populares criollas, proceso al que en Argentina conocemos como: La Reconquista. La segunda fue en 1807, en donde las milicias inglesas fueron automáticamente rechazadas cuando intentaron tomar Buenos Aires, victoria que vino de la mano de tropas regulares y milicias urbanas por el Virreinato del Rio de la Plata, proceso que en Argentina conocemos como: la Defensa.

Los británicos llegaron a el actual territorio de la provincia de Buenos Aires buscando recursos y riquezas que ayudaran a cubrir su falta de materia prima y así poder sustentar las necesidades básicas que le generaban su rápido crecimiento industrial y la guerra que mantenía con Francia, creyendo que los habitantes del Rio de la Plata iban a ser fáciles de vencer. Pero se encontraron con otro panorama, los criollos a falta de la protección de la Corona Española armaron sus propias milicias y derrotaron a las tropas inglesas en vía de sus ansias de independencia. Las Invasiones Inglesas fueron tomadas como un motivo más para tomar la decisión de emanciparnos de la corona española.

sábado, 1 de julio de 2017

El retorno de Hong Kong a China por parte del Reino Unido

Por: Paula María Espinosa


El 1 de julio de 1997, se produjo la devolución de la Isla de Hong Kong a China, colonizada 155 años por el Reino Unido. El traspaso de la soberanía fue acordado en 1984 por la primera ministra británica, Margaret Thatcher y Deng Xiao-Ping, líder de la República Popular China.

Hong Kong fue adquirido por el Reino Unido en 1842 a través del Tratado de Nankín, y ratificado en 1860 por el Tratado de Pekín, donde se aumentó la superficie por la incorporación de nuevos territorios, y por el Convenio para la extensión de Hong Kong en 1898.

La Guerra del opio, o guerras anglo-chinas, fueron el origen de la colonización. Sucedieron de 1839 a 1842 y de 1856 a 1860. El conflicto  sucedió debido  a los intereses comerciales de China y del Reino Unido donde se comerciaba opio desde las Indias Británicas hacia China, y este último quería imponer sus leyes, que no lo afectaran económicamente, contra el comercio del opio, esto es lo que desató el conflicto. En la segunda etapa de la guerra, Francia se alió a Gran Bretaña para luchar contra China. La derrota de esta los llevó a aceptar obligadamente el comercio del opio y las reglas impuestas por parte de los países occidentales. China tuvo que abrir sus puertos al comercio internacional desde una posición desventajosa ya que debían cobrar aranceles muy bajos a los productos occidentales por lo tanto llevaba a la ruina de la producción local y debido a esto los extranjeros tenían una posición privilegiada en el país.

Finalizadas las Guerras del Opio, China firmó con el Reino Unido, Francia, Rusia y Estados Unidos, los Tratados Desiguales. Desde su firma hasta 1870, fue la fase de dominación del imperialismo de libre comercio británico. Desde 1870 a 1905 se dio una profunda rivalidad imperialista, debido a la paz armada y esto condujo al empeoramiento de las  condiciones de vida local. Desde 1905 hasta 1943 fue la etapa más prospera donde se desmantelaron las condiciones de dominación.

En 1912 con la conformación de la primera República China, con Yuan Shikai a la cabeza, la isla de Hong Kong fue un lugar de exilio. Durante la Segunda Guerra Mundial, Hong Kong pasó a manos de Japón, y fue un centro militar. Pero con la derrota de estos, los ingleses la recuperaron de nuevo. Además durante la guerra civil entre nacionalistas y comunistas fue utilizada como región de exilio nuevamente.

La devolución significaba para China terminar la unificación y consolidar el orgullo nacional, era la isla financiera más importante. La incertidumbre se debía a un solo país con dos sistemas, comunismo y capitalismo, descrito por Den. Pero durante 50 años desde el traspaso de la soberanía, se prometió un alto grado de autonomismo y el estilo de vida capitalista. Además de esto mantiene su propio sistema legal, pero a partir de 2047, Pekín será quien tendrá la última palabra en la cuestión.

jueves, 22 de junio de 2017

Guerra del Líbano 1982

Por: Maria Emilia Hassan

Hace 35 años Israel invadió Líbano con el objetivo de eliminar los miembros de la OLP en ese país.
En junio de 1982, el embajador de Israel en Gran Bretaña, Shlomo Agrov, sufrió un intento de asesinato ejecutado por hombres partidarios de Abu Nidal, terrorista palestino escindido de la Organización para la Liberación de Palestina.
Días después del atentado, el 6 de junio de 1982, tropas israelíes penetraron en suelo libanés. A pesar de que el servicio de inteligencia israelí había advertido que los responsables del atentado en Londres no fue perpetrado por los miembros de la OLP, sino por hombres leales a Abu Nidal, el gobierno israelí, bajo la dirección de Menahem Begin, actuó con la intención de sofocar los ánimos de lucha de la organización creada por Yasser Arafat.
La idea era desplazar unos 40 kilómetros aproximadamente  hacia el norte del límite libanes- israelí – hasta las ciudades de Tiro y Sidón- a las milicias de la OLP, que desde hacía años hacían llover cohetes katiusha sobre las poblaciones israelíes.
La guerra árabe-israelí de la década de los 40, provoco desplazamientos masivos de refugiados palestinos. Para el año 1975, había alrededor de 300.000 palestinos, entre ellos, se encontraban los integrantes de la OLP que articuló en sur Libanés su propia base con 15.000 hombres, tanques, cañones y artillería.
La permanencia sionista en el Líbano provoco la gestación de grupos como el Hezbollah, con un mensaje inalterable hasta el día de hoy “combatir a Israel”.
La masacre en Sabra y Shatila en Beirut fue el legado de la invasión. Posteriormente, se estableció un alto al fuego impulsado por fuerzas multinacionales, con la participación de Estados Unidos, para supervisar la retirada de la OLP del Líbano.
Sin embargo, el ministro de defensa, Ariel Sharon, denunciaba la presencia de centenares de milicianos de la OLP, encubiertos en los enclaves palestinos de Sabra y Shatila.
Las fuerzas israelíes no entraron a esos campos para terminar con el supuesto remanente de guerrilleros, pero permanecieron  inmóviles  frente a los ataques desplegados por los falangistas cristianos viejos rivales de los palestinos.

La invasión de 1982 culmino diez años más tarde, cuando el ejército israelí se retiró completamente. Mientras permanezca esa voluntad de guerrear en los corazones de los hombres,  como diría Hobbes en el Leviatán, no será posible lograr la paz.

Batalla de Midway

“Desde un punto de vista estratégico, una base aérea en Midway es considerado el segundo en importancia después de Pearl Harbor". Contraalmirante Arthur J. Hepburn.
            La cita arriba mencionada expone una de las razones por las que Midway fue escogido como objetivo para el próximo ataque nipón teniendo como antecedentes la batalla de Mar de Coral, la conquista japonesa de la isla Wake y el ataque a Pearl Harbor (ésta última dio inicio al conflicto en el océano Pacífico entre japoneses y norteamericanos). Además, dicho atolón constituía el punto de partida para los planes de expansión del Imperio del Sol Naciente por el resto del océano.
            El ataque fue llevado a cabo por el Almirante Isoroku Yamamoto, el cual tenia como principal objetivo estratégico la eliminación de los portaaviones estadounidenses, considerados la principal amenaza durante la campaña del Pacífico. No obstante, el servicio de inteligencia de los Estados Unidos había logrado descifrar un mensaje secreto nipón en el que se daba a entender que el Almirante Yamamoto iniciaría una nueva ofensiva hacia E.E.U.U. en un punto en el Pacífico nombrado con el código AF que luego identificaron como la base de Midway. Así, enviaron un falso mensaje a los Aliados comunicando que las reservas de agua dulce de la isla se agotarían a causa de una falla en los sistemas de desalinización. La emboscada resultó exitosa. El supuesto ataque sorpresa a Midway fue descubierto antes de haberse concretado y repetido lo sucedido en Pearl Harbor. Mientras los japoneses planeaban su ofensiva con 4 portaaviones, 14 cruceros, 32 cazatorpedos, 9 acorazados y cerca de 433 aviones de combate, los estadounidenses les esperaban con 3 portaaviones (Enterprise, Hornet y Yorktown), 8 cruceros, 15 cazatorpedos, 19 submarinos y cerca de 373 aviones de combate. El Almirante Nagumo lanzó su primer ataque a la isla a las 4:30 horas del 4 de junio de 1942 con un total de 108 aviones de combate dando inicio al conflicto aeronaval que se extendió hasta el 7 de junio del corriente año.
            El 10 de junio en una Conferencia del Alto Mando destinada a planear la continuación de la Segunda Guerra Mundial en el Pacífico, la Marina Imperial tapó la extensión real de sus pérdidas en la batalla de Midway. En cuanto se le informó al emperador Hirohito de lo acontecido, prefiriendo mantener el secreto ante el resto del Ejército y la opinión pública, hizo que los responsables militares de la planificación de la guerra continuasen por algún tiempo organizando sus ataques bajo la premisa de que la flota aeronaval japonesa seguía siendo poderosa. La Marina Japonesa continuó luchando con ferocidad incluso frente a la supremacía naval de los Estados Unidos al final de la guerra. Sin embargo, la victoria americana infligió daños irreparables a los portaaviones nipones y acordó el tiempo de la guerra en el Pacífico.
            “Hasta finales de 1943, la flota de Estados Unidos en el Pacífico nunca poseyó más de 4 portaaviones. A partir de entonces, no obstante, la fuerza norteamericana alzó el vuelo mientras que la de Japón empezó a encogerse”.

“Midway fue la batalla más crucial de la Guerra del Pacífico, el enfrentamiento que hizo posible todo lo demás”. Almirante Chester Nimitz.

La revolución socialista en Chile 1932

Por: Augusto Gabriel Arnone

Para poder versar acerca de lo que aconteció en la República de Chile el 04 de Junio de 1932 es necesario primero poder entender el contexto internacional histórico que acaecía en dicha época y como fueron éstos factores determinantes a la hora de la instauración de un período de una república socialista a través de la estrategia de un golpe de estado que, sin embargo, no iba a prosperar longevamente.

Nos encontramos situados alrededor del periodo de entreguerras recién acontecida la desmesurada crisis de 1929 a nivel internacional, la “gran depresión”. Para 1931 se cortó el flujo de crédito internacional lo cual conllevo a la bancarrota del estado Chileno quien fue catalogado por la Sociedad de Naciones como el país mas afectado por dicha crisis. La exportación del salitre cayó un 95%, la producción industrial un 25% y las exportaciones agrícolas un 86% sumado a la gran cantidad de desempleo en las minas lo cual hizo que el país no pudiera hacer frente a su deuda externa. La respuesta (gran elevación del gasto público) del gobierno de turno de Carlos Ibáñez del Campo, fue inocua lo cual lo sumió en una falta de apoyo popular demasiado grande que le costó su estabilidad en el régimen y termino optando por renunciar.

Para 1931 logra asumir el cargo de presidente gracias al vicepresidente previo Pedro Letelier  Juan Esteban Montero Rodríguez con el cual el descontento descontrolado generado por la coyuntura nacional hizo que surgieran sectores de la sociedad que perseguían un solo fin: derrocar a Montero quien no estaba dispuesto a convocar elecciones o siquiera poder enfocar políticas (prácticas y loables) para resolver las problemáticas que acuciaban a la población chilena. En Chile la cuestión de golpes de estado no había pasado por algo meramente excepcional, sin embargo el presidente había desestimado la fuerza que estos grupos pudieran llegar a tener por el frecuente uso de estos conceptos dentro de estas coyunturas. Logró sofocar con éxito ciertas sublevaciones pero había quedado de claro manifiesto que su gobierno ya no contaba con suficiente apoyo, ni político-civil ni militar.

Mientras Montero se asentaba en el Palacio de la Moneda (sede del presidente en la Republica de Chile) el 4 de junio de 1932 se conformaba un movimiento cívico militar donde convergían jóvenes socialistas liderados por el abogado masón Eugenio Matte Hurtado, militares adeptos al coronel Marmaduke Grove y partidarios del ex presidente Carlos Ibáñez del Campo, aglutinados en torno de la figura de Carlos Dávila, quienes se atrincheraron en la base de la Fuerza Área de El Bosque y exigieron con éxito la renuncia del presidente Juan Esteban Montero.  Al caer la noche, una Junta de Gobierno formada por el general Arturo Puga, Matte y Dávila ingresó a La Moneda y proclamó la "República Socialista de Chile". Por su parte el coronel Marmaduke Grove asumió el estratégico cargo de Ministro de Defensa. Pese a que es catalogado como un golpe de Estado, podríamos afirmar con convicción que fue uno esperado, con gran convicción y planeado con suma cautela ya que no se incurrieron en pérdidas humanas al abandonar el palacio, el presidente, pacíficamente.

Su principal objetivo aludía a lograr una re-estructuración sociales para garantizar la provisión de alimentos a cada persona que trabajara y cumpliera su labor con la sociedad debido al contexto de depresión y de grandes fracasos políticos.  Algo a lo que el Partido comunista de Chile se opuso únicamente buscando formar milicias de soviet para hacer frente a la junta de Gobierno a la que acusaba que solo engañaba a las masas. En otros objetivos de esta Junta de Gobierno encontramos: disolución del Congreso, monopolio estatal del comercio exterior, expropiación de territorios del Estado, ampliación del socialismo del crédito,  impuestos a grande fortunas, reorganización de la justicia y de las fuerzas armadas (selección y reducción), reconocimiento de la URSS, organizar una Asamblea Constituyente que dictara una nueva carta fundamental, creación del Ministerio de Salud Pública Nacional, etc.

La proclamación de la "República Socialista de Chile" había logrado dividir a la opinión pública de la época. Comunistas, miembros de federaciones obreras, estudiantes de la Universidad Católica rechazaron el movimiento revolucionario por considerarlo militarista. Sin embargo, sectores demócratas, socialistas y federaciones de empleados le manifestaron su apoyo. Ya había cobrado gran importancia e ímpetu para este momento las grandes ideas de la internacional socialista las cuales imbuían a los actores del régimen chileno. Dicha división se introdujo también en el interior de esta nueva Junta de Gobierno, donde los sectores ibañistas liderados por Carlos Dávila rechazaron la radicalización del movimiento socialista que impulsaban Grove y Matte, procediendo a expulsarlos del gobierno y exiliarlos a Isla de Pascua el 16 de junio de 1932.

Con el amparo del Ejército, Carlos Dávila, se autoproclamó Presidente Provisional de la "República Socialista de Chile", declarando el Estado de sitio introdujo la censura a la prensa (prohibiendo la difusión del comunismo) a la vez que rumoreaba que preparaba el país para instalar en el gobierno a Carlos Ibáñez del Campo en una dictadura de tipo nacionalsocialista, cosa que nunca ocurrió; y con fuertes medidas económicas estatistas buscó revertir la crisis económica y social imperante.  Sin embargo tras 100 días concurridos su gobierno ya corría grave peligro, un intento de sublevación lo había hecho recapacitar acerca de su posible renuncia donde finalmente el 13 de Septiembre de 1932 decidió dejar a Bartolomé Blanche (su ministro del Interior) como Presidente Provisional quien debió afrontar dos conmociones cívico-militar que exigían con gran apremio el retorno a la normalidad institucional. Así, mas adelante con la elección de Arturo Alessandri se daba fin al proyecto utópico efímero y acuciante de la republica socialista.


lunes, 15 de mayo de 2017

El Laudo Arbitral por las islas del canal de Beagle.



   Por: María Laura Brito.

  El 2 de mayo de 1977, se daba a conocer el laudo del tribunal arbitral, presidido por la reina Isabel II de Inglaterra, sobre la disputa por el trazado del Canal de Beagle.  En aquella fecha,  se anunció la decisión de mantener la frontera aproximadamente por el medio del canal asegurando la navegación para ambos países (en concordancia general con la línea solicitada por Argentina hasta las proximidades del islote Snipe), y de conceder a Chile la soberanía de las islas Picton, Nueva y Lennox, principal razón de discordia.  
     El arbitraje del gobierno británico fue solicitado por ambos países el 22 de julio de 1971, siendo presidentes Alejandro Lanusse y Salvador Allende. La corte arbitral se constituyó por cinco jueces integrantes de la Corte Internacional de Justicia con sede en La Haya (concesión al deseo de Argentina de recurrir a ese tribunal) quienes fueron elegidos en consenso por ambos países y debían entregar su fallo al gobierno británico, que finalmente lo aprobaría o rechazaría sin modificarlo. De los cinco jueces, uno era británico.
     Las partes litigantes no pudieron reducir el problema a una única solicitud de resolución, por lo que cada una presentó la propia. Por Argentina, la solicitud fue la determinación de la línea del límite entre las respectivas jurisdicciones marítimas de la República Argentina y la República de Chile desde el meridiano 68º 36´ 38.5" W., y, en consecuencia, debía declararse que las islas Picton, Nueva y Lennox e islas e islotes adyacentes pertenecían a la República Argentina. Por su parte, la solicitud de Chile solo se centraba en la adjudicación de dichas islas, islotes adyacentes y las demás islas e islotes cuya superficie total se encuentra íntegramente dentro de la zona que fue indicada como un polígono de seis puntos en forma de “L”  acostada hacia abajo, el martillo del laudo (remitirse a imagen).
     A pesar de sus diferencias en la interpretación, la corte arbitral observó que ambos litigantes estaban de acuerdo en que sus derechos sobre el área disputada estaban gobernados exclusivamente en el Tratado de Límites de 1881,  por lo que la corte se reservó el derecho a recurrir a cualquier otra consideración jurídica válida y relevante.
     Dicho Tratado tenía como fin establecer un acuerdo completo, definitivo y final de todas las cuestiones territoriales pendientes en ese momento entre ambos países, por lo que ningún territorio disputado había quedado sin asignar, incluso si las demarcaciones quedaron para resolver posteriormente o existían diferencias de interpretación sin resolver. De hecho, la corte comprendió que ambas partes estaban de acuerdo en que el Tratado fue un compromiso entre las dos reclamaciones rivales a los mismos territorios, pero discrepaban sobre el carácter de ese compromiso y de qué reclamaciones territoriales estaban cubiertas por él.
     Para Argentina los tres primeros artículos del tratado eran independientes entre sí, siendo cada uno un sector distinto, mientras que para Chile debían interpretarse como un todo, no pudiéndose comprender plenamente cada uno por separado sin el concurso de los otros. La corte arbitral coincidió en ese punto con la opinión chilena.
     Chile expresó que el aspecto esencial del tratado fue su renuncia a la Patagonia propia (al norte de la línea punta Dungeness-paralelo 52° Sur y al este de los Andes) a cambio de la renuncia argentina a toda reclamación magallánica, incluyendo el reconocimiento de su exclusivo control sobre el estrecho de Magallanes y de todas las costas e islas al sur de la línea punta Dungeness-Andes hasta el cabo de Hornos. Argentina rechazó completamente ese punto de vista, expresando que el país trasandino nunca tuvo ninguna reclamación válida sobre la Patagonia propia, considerando que nunca entró en el compromiso, y que las definiciones del tratado sobre sus límites eran solo un reconocimiento a los títulos argentinos ya adquiridos sobre ella, por lo que se reconoció a Chile el área magallánica a cambio del reconocimiento chileno al principio atlántico de Argentina, correspondiéndole todas las islas al oriente de la Tierra del Fuego que estén sobre el Atlántico.
     La corte arbitral compartió la posición chilena y aceptó que las relaciones sistémicas y el contexto político se expresan más por una alternativa "Patagonia por Magallanes" que por una alternativa "Magallanes por Atlántico", dado que la palabra “pertenecerán” en el párrafo Los territorios que quedan al Norte de dicha línea pertenecerán a la República Argentina del artículo 2 significa una atribución de territorio. Caso contrario debería haber dicho “pertenecen”.
     La sentencia de la corte arbitral fue dada a conocer al gobierno británico el 18 de febrero de 1977 y fue el resultado de un análisis de los derechos jurídicos de ambos países sobre la zona disputada en el marco de los principios del derecho internacional y de los tratados vigentes. Para ello, ambos países presentaron memorias, contramemorias, réplicas y alegatos en forma de documentos y argumentos que, según su interpretación, respaldaban sus derechos sobre la zona y luego defendieron oralmente ante los jueces sus respectivas tesis. Los escritos acumulados sumaron 14 volúmenes por Chile, entre los cuales había 213 mapas, y 12 volúmenes por la Argentina con 195 mapas.
     Sin embargo y tras el anuncio oficial, el 25 de enero de 1978 el canciller argentino comunicó al embajador chileno en Buenos Aires que su gobierno declaraba nulo al laudo arbitral, lo cual fue contestado al día siguiente por el gobierno chileno rechazando la declaración de nulidad. 
El 20 de febrero de 1978 Argentina y Chile firmaron un acuerdo en Puerto Montt, estableciendo las bases de negociaciones para resolver sus diferencias, pero hacia fines de año la guerra parecía inminente. La intervención del papa Juan Pablo II hizo que el 8 de enero de 1979 los dos estados firmaran el Acta de Montevideo, con la mediación de la Santa Sede.

     El Conflicto del Beagle fue finalmente solucionado con la firma del Tratado de Paz y Amistad varios años después,  el 29 de noviembre de 1984, lo que constituyó una transacción entre las dos partes. Aunque el Laudo Arbitral no es mencionado en el Tratado, éste adoptó como ya definida la frontera marítima en el canal Beagle y la pertenencia a Chile de todas las islas que el laudo le adjudicaba, y aquellas reclamadas por Argentina que estaban fuera del "martillo", al este del meridiano del cabo de Hornos.