viernes, 29 de septiembre de 2017

A 85 años de la batalla de Boquerón, inicio de la guerra del Chaco entre Paraguay y Bolivia.


Por: Jessica Petrino



El Chaco Boreal es una zona limitada al sur y al oeste por el río Pilcomayo, al este por el río Paraguay y al noroeste se extiende hasta el río Parapeté en Bolivia. 
Debido a la carencia de materiales preciosos, al menos a primera vista, los colonizadores españoles no limitaron con precisión la zona durante el mandato colonial. Esta situación, acarreó numerosos problemas a los países recién independizados a comienzos del siglo XIX. Durante esta época, Argentina desempeñó un papel fundamental en la resolución de los litigios entre Paraguay y Bolivia; países que decidieron negociar el establecimiento de fronteras claras una vez entrado el siglo XX. Sin embargo, el descubrimiento de energéticos tales como petróleo y gas en la zona promovió el interés de ambos países por controlarla.
Las primeras confrontaciones comenzaron en 1928, con los esfuerzos militares - tanto de Paraguay como de Bolivia - por atacar y tomar los fortines del bando contrario. En un intento por conciliar la situación, Estados Unidos, a través de la acción diplomática, convocó a las partes a la Conferencia de Arbitraje y Conciliación de los Estados Americanos (conocida como “Comisión de los Neutrales”). A pesar de los esfuerzos, las negociaciones no tuvieron mayor éxito y sólo lograron detener brevemente las ambiciones territoriales de ambos países.
En 9 de septiembre de 1932, el ejército boliviano asaltó el fuerte paraguayo de Boquerón, dando lugar a una violencia cada vez más sistemática. La batalla por el control de la plaza duró hasta el 29 de septiembre de ese mismo año, marcando el punto de partida de una guerra que se extendería tres años más. Ese mismo año, el canciller argentino Carlos Saavedra Lamas promovió la creación del grupo ABCP (Argentina, Brasil, Chile y Perú) para acercar a las partes. Desde Buenos Aires, el interés de la Cancillería consistió en sacar provecho político del conflicto y alejar las intenciones estadounidenses por panamericarizar la solución.
A pesar de los esfuerzos tanto del grupo ABCP, de la Comisión de los Neutrales y de la propia Sociedad de las Naciones, las hostilidades no cesaron, aún cuando desde 1934, la guerra se había empantanado sin que Bolivia o Paraguay estuvieran dispuestos a ceder. Fue recién en 1935 cuando un grupo mediador compuesto por representantes de Argentina, Chile, Brasil, Perú, Estados Unidos y Uruguay logró el cese al fuego, en junio de ese año. Al mes siguiente, en el marco de Conferencia de Paz de Buenos Aires, Paraguay y Bolivia negociaron la solución al diferendo territorial.
Finalmente, el fallo que estableció los límites entre ambos países fue acatado por las partes y plasmado en el Tratado de Paz, Amistad y Límites de 1938.



sábado, 23 de septiembre de 2017

A 70 años. El sufragio universal en 1947: una conquista de las mujeres

Por Paula Maria Espinosa




En 1912 se sancionaba la Ley Sáenz Peña, la cual promulgaba el sufragio secreto, obligatorio y universal. Pero los únicos que participaban legalmente eran los hombres, excluyéndose a las mujeres. De esta manera, el concepto de universalidad no se aplicaba.

El 23 de septiembre de 1947, con la promulgación del sufragio femenino, las mujeres argentinas conquistaban uno de los más grandes derechos. Argentina era el segundo país en otorgar el sufragio femenino en América Latina, siendo Uruguay el pionero. La obtención del derecho al sufragio se obtuvo por una larga lucha de mujeres socialistas y feministas, como Alicia Moreau de Justo, Elvira Rawson Guiñazú de Dellepiane, Cecilia Grierson Duffy y Julieta Lanteri, quien se convirtió en la primera mujer sudamericana en emitir su voto en 1911, y en 1919 se declaraba candidata a Diputada Nacional por la Unión Feminista Nacional.
La obtención de este derecho hace que se destaque notablemente, el papel de estas mujeres. Alicia Moreau de Justo fue una figura muy importante del movimiento feminista, se recibió de médica, fundó el Centro Socialista Feminista y la Unión Gremial Femenina. Se adhirió al Partido Socialista y elaboró en 1932, un proyecto de ley para el sufragio femenino. Elvira Rawson fue feminista y la segunda mujer en recibirse de médica. Pertenecía a la Unión Cívica Radical, en 1919 fundó la Asociación Pro Derechos de la Mujer junto a Alfonsina Storni. Cecilia Grierson fue la primera mujer en obtener un título habilitante como cirujana, nunca abandonó su tarea docente. Se dedicó intensamente a luchar por la igualdad de derechos y estudió el Código Civil para otorgarles derechos a las mujeres casadas. Por ultimo Julieta Lanteri destacada figura política y feminista, fundó el Partido Feminista Nacional que bregó siempre por los derechos de mujeres y niños.
La lucha de estas mujeres no solo se remitía al reclamo del sufragio femenino, sino también a derechos laborales y el derecho al divorcio. La equiparación de derechos entre varones y mujeres resultaba urgente. La mujer argentina recién alcanzó la igualdad legal en 1926, con el Código Civil, que antes la declaraba incapaz, sintiéndose vulnerada frente al hombre. La lucha por el sufragio femenino existía a nivel mundial, siendo el primero en aplicarlo Nueva Zelanda en 1893 y el último Kuwait en el 2005.
Hacia 1947 la influencia de Eva Duarte de Perón en el Partido Laborista fue decisiva. Fundó la Secretaria Femenina del Partido. De esta manera, el 9 de septiembre de ese año se sancionó la ley 13.010, que permitía a las mujeres del territorio argentino a participar activamente de la política. Hacia 1951 se realizaron las elecciones donde el sufragio ya era universal y veinticuatro bancas de diputados fueron ocupadas por mujeres y nueve de senadoras.
La lucha por este derecho fue incansable de parte de estas mujeres que tenían una voz, un voto, una opinión; que querían expresarse y participar activamente de la democracia. A pesar de nunca haber dejado de luchar, muchas de ellas no pudieron vivir esta gran conquista, como Julieta Lanteri y Cecilia Grierson. Las consecuencias de exigir este derecho básico, significó para muchas, la cárcel, los golpes, la represión y hasta los asesinatos. Este logro fue el comienzo de una larga lucha que se extiende hasta el siglo XXI, donde todavía muchos derechos de las mujeres siguen vulnerados.

viernes, 22 de septiembre de 2017

A 70 años. Doctrina Djanov

Por Maria Sofia Zelaya        


Resultado de imagen para Doctrina Jdanov          El 12 de marzo de 1947 Harry S. Truman dio a conocer ante el congreso norteamericano la denominada “Doctrina Truman”. El contenido de dicho documento estaba basado en la idea de que el avance del sistema comunista significaba el retroceso del sistema capitalista (así lo explica la teoría de Suma Cero, el triunfo de un jugador significa la perdida para el otro) por lo que ellos debían implementar una política de “contención” al comunismo.
          En el contexto internacional se desarrollaba la guerra civil griega (1946-1949); un conflicto en el que se medían las fuerzas occidentales con las comunistas. En esa circunstancia, Londres notificó a Washington de que no podía seguir apoyando a los griegos en su lucha contra los comunistas y tampoco podía soportar la carga económica que significaba respaldar a Turquía. Esto impulsó a la Casa Blanca acontribuir con aquellos estados que decidieran luchar contra el comunismo.
          Los norteamericanos comenzaron a instalar bases militares en Grecia y Turquía y aumentaron la presencia de soldados en Latinoamérica, China, Europa Occidental y Oriente Medio. El mundo se estaba dividiendo por la “cortina de acero”.
          Toda acción requiere una reacción:
          Basada en la “Doctrina Truman”, el tercer secretario del Partido Comunista de la URSS, Andréi Djanov, promovió la “Doctrina Djanov” el 22 de septiembre de 1947. La misma fue una suerte de proclama que respondía a la clara actitud intervencionista de los Estados Unidos, país que lideraba el bloque “imperialista” y “antidemocrático”, y a otros estados para evitar el “mal comunista”. En su doctrina, Djanov también identificaba a la URSS y sus aliados de Europa oriental y central, como el bloque “antiimperialista” y “democrático” y mencionaba a los "países de la nueva democracia", a los que estados como Indonesia, Vietnam, Egipto o Siria veían con simpatía al comunismo.
          La “Doctrina Djanov” consistió en una planificación geoestratégica, en la cual proponía que los países satélites de la URSS, no aceptaran el Plan Marshall, programa de Reconstrucción Europeo anunciado por el entonces secretario de estado norteamericano George Marshall (1947).
          Este Plan, fue aceptado por dieciséis países que se reunieron en una Conferencia en París en septiembre de 1947. La Conferencia tenía un triple objetivo: impedir la insolvencia europea que hubiera tenido nefastas consecuencias para la economía norteamericana; prevenir la expansión del comunismo en Europa y crear una estructura que favoreciera la implantación y el mantenimiento de regímenes “democráticos”.
          El objetivo de la doctrina Djanov apuntaba a demostrar que la única alternativa, el único lineamiento de los países satélites de la URSS, era la implementación de un régimen “antimperialista” y “democrático” para evitar la expansión del capitalismo.

jueves, 31 de agosto de 2017

A 110 años. Formación de la Triple Entente

Por María Sol Aldonate          


Imagen relacionada          La Triple Entente fue una alianza militar establecida entre Francia, Rusia y Gran Bretaña, los cuales, influenciados por las tensiones continentales y las crisis balcánicas de fines del siglo XIX, decidieron formar esta coalición para garantizar su seguridad ante posibles agresiones de otros Estados.
Este bloque se conformó durante la Paz Armada, un período de graves tensiones que se gestó en Europa después del denominado, sistema Bismarckiano. Dicho sistema  fue el resultado de un proyecto político-diplomático del canciller alemán - Otto von Bismarck – para dominar las relaciones internacionales de su época, por medio de un complejo entramado de tratados, tanto públicos como privados, que buscaban favorecer la posición de su país en el escenario europeo y aislar a su principal adversaria, Francia. Este proyecto comenzó a tomar forma cuando, en 1882, Alemania y Austria firmaron junto con Italia, la Triple Alianza.
            Cuando Bismarck fue depuesto por el nuevo káiser, Guillermo II, Francia realizó importantes esfuerzos para salir de su aislamiento. En 1894, Rusia, ya alejada de Alemania por su conducta diplomática y por no haber logrado que Berlín concretara los préstamos que requería para su requipamiento militar, se lanzó a la búsqueda de nuevos vínculos para fortalecer su posición. Esto facilitó la concreción de un acuerdo franco-ruso, permitiéndole a París, no sólo alcanzar su primer objetivo, sino además, otorgándole el lugar que antes había ocupado Alemania. Se iniciaba así, una mundialización de las estrategias.
            Dentro de su bloque, Alemania – guiada ahora por la weltpolitik - buscaba intensamente compensar su llegada tarde al reparto colonial, y ejercía presión sobre el Imperio Otomano, potenciando las capacidades de su flota y fortaleciendo su ejército. Esta conducta estimuló al ministro francés Delcassé, a consolidar una alianza que pudiera   neutralizar a Alemania. Así nació, en 1904, la Entente Cordial franco-inglesa que, si bien fue menos formal, contribuyó notablemente a ampliar y fortalecer sus capacidades. Finalmente, en agosto de 1907, Francia alcanzó una victoria diplomática casi imposible: lograr que Rusia e Inglaterra, firmaran el tratado de la Triple Entente, mediante el cual se cerraba el círculo anti-germano.
            En 1912, Francia y Rusia ratificaron su alianza a través de un protocolo, en el que se establecía que ambas potencias apoyaban los objetivos político-estratégicos de la otra y ambas se comprometían a intervenir si alguna de ellas era atacada. Por su parte, Gran Bretaña que había entrado a la alianza con una motivación diferente (estaba preocupada por mantener su dominio de los mares y el poderío de su Imperio) consideró adecuado fortalecer su posición en el Mar del Norte frente a los avances alemanes. Asimismo, y en caso de un enfrentamiento bélico directo, Gran Bretaña se comprometía a “concertar” con el gobierno francés. En cuanto a la Entente anglo-rusa, solo se trataba de una colaboración “de facto” que los comprometía como aliados ante un ataque específico.

            Ambos bloques fueron los protagonistas de la Gran Guerra; la contienda armada más violenta y destructiva hasta ese momento histórico.

lunes, 28 de agosto de 2017

A 175 años del tratado de Nankín y fin de la Guerra del Opio. Reino Unido ocupa Hong Kong

Por Maria Laura Brito
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Al finalizar la Primera Guerra del Opio (1839 -1842), el Imperio Británico y la dinastía Qing firmaron un tratado de paz que tuvo graves consecuencias para el gigante asiático y que marcó el curso de los próximos años, plagados de desafíos.
La firma del acuerdo tuvo lugar el 29 de agosto 1842 a bordo del navío de guerra británico HMS Cornwallis, en aguas de Nankín. El representante británico fue Sir Henry Pottinger  y por China, Qiying, Ilibu y Niujian quienes labraron el acuerdo que constaba de trece artículos y que, más tarde, fue ratificado por la reina Victoria y por el emperador Daoguang.
Entre los puntos acordados, Pekín debía pagar una indemnización de 21 millones de dólares en un plazo de tres años con un interés anual del cinco por ciento y debía abrir los puertos de Cantón, Xiamen, Fuzhou, Ningbo y Shangai al comercio exterior, lo que derivó en que, una gran cantidad de ciudadanos ingleses compraran propiedades en esas zonas. Asimismo, las tasas aduaneras debían disminuirse entre un 60-70%, hasta reducirlas a un simbólico 5% sobre el valor de las mercancías, con lo que las manufacturas británicas terminaron inundando el mercado chino. También se estableció inmunidad jurídica para los súbditos británicos, que no podrían ser juzgados por magistrados locales, sino por su propio cónsul.
Sin embargo, uno de los puntos más destacados de este tratado, fue el que obligaba al gobierno Qing a ceder a Gran Bretaña la isla de Hong Kong, de la cual Henry Pottinger fue su primer gobernador. De esta forma, el Imperio Británico ganaba la pulseada de seguir comercializando opio en territorio chino. Para Gran Bretaña, el contrabando del estupefaciente significaba una fuente de ingresos considerable y servía para equilibrar su balanza de pagos con China, al compensar el gasto de las ingentes cantidades de té importado.  
Esta situación impulsó a otros Estados a buscar beneficios similares a los obtenidos por Inglaterra y muy pronto, Estados Unidos, Francia y Rusia forzaron a China a firmar diversos convenios de carácter parecido. Dichos acuerdos recibieron la denominación de “Tratados Desiguales”. Como consecuencia de esto, en 1860, China se vio apremiada a abrir otros once puertos al comercio exterior con el correspondiente menoscabo de su soberanía.
Estos tratados dieron lugar a una nefasta situación comercial para China que duraría casi cien años: fue recién en 1920 que China logró recuperar sus tarifas aduaneras aunque la cláusula de extraterritorialidad se mantuvo hasta 1943.
Todo ello, contribuyó a grandes desacuerdos sociales, políticos y económicos dentro del país, que se evidenciaron en la volatilidad de distintos grupos civiles, desencadenando una serie de conflictos tales como la Rebelión Taiping, a mediados del siglo XIX, la Rebelión de los Bóxers, a principios del XX, y la posterior caída de la Dinastía Qing en 1912. El resurgimiento del gigante asiático tardaría varios décadas más en alcanzar su desarrollo actual.

martes, 15 de agosto de 2017

A 70 años. 15 de agosto de 1947. El Raj Británico obtiene su independencia y es dividido en India y Pakistán

Por: Juan Martin de Chazal


En 1947, se independizó el territorio que, durante siglos, fuera la joya del Imperio Británico. Este hecho se encuadra en el contexto histórico del proceso de descolonización de Asia y África, tras la finalización de la Segunda Guerra Mundial; un proceso que fue, indudablemente, uno de los mayores fenómenos del siglo XX y que supuso la finalización de la hegemonía europea en el mundo.
Contrariamente a la mayoría de las independencias coloniales, el caso del subcontinente indio se llevó a cabo mediante una vía no-violenta, sustentada en los principios de resistencia pacífica y desobediencia civil implementados por el abogado y luchador por la libertad Mohandas Karamchand Gandhi, llamado mahatma (alma grande).
Desde los tiempos de la Primera Guerra Mundial, el líder y sus adeptos llevaron a cabo una serie de acciones que en un principio fueron respondidas con una represión que no hizo más que desacreditar internacionalmente a Londres y sumar adhesiones al movimiento. Por otra parte, además de debilitar la posición británica, los boicots y los movimientos en masa fortalecieron la identidad nacional india, condición endógena indispensable para el sueño de la independencia. De este modo, en la década de 1930, el territorio fue dotado, gradualmente, de un importante nivel de autonomía hasta que, la Segunda Guerra Mundial, aceleró el proceso independista. En 1942,  se llevó a cabo el movimiento “Abandonen la India”, que fue una de las acciones más organizadas y definitivas para lograr el objetivo final. Con un Reino Unido muy desgastado por la guerra,  los acontecimientos se precipitaron y el gobierno laborista de Clement Attlee, considerando como inevitable la independencia, anunció su decisión de realizar un traspaso del poder antes de junio de 1948.
Sin embargo, en contra de las esperanzas del propio Gandhi, la tan anhelada libertad se realizó al precio de la división del subcontinente debido a la gran conflictividad religiosa entre las poblaciones que lo habitaban. Esta situación, hizo que Lord Mountbatten, último virrey de la India, elaborara un plan de partición, a partir del cual se crearon dos entidades políticas completamente diferenciadas: la Unión India, país de mayoría hindú, y Pakistán, de mayoría musulmana. Finalmente, el 15 de agosto de 1947 el documento por el que se proclamaba la independencia fue entregado al primer ministro indio Jawaharlal Nehru. La división se hizo efectiva y los nuevos Estados pasaron a formar parte de la Commonwealth británica.

A partir de entonces, el gran problema entre ellos fue la integración de las minorías religiosas en los territorios y la cuestión en torno a la región de Cachemira. Es por ello que las relaciones entre ambos países han estado marcadas por actos de violencia y una tensión que perdura hasta la actualidad. 

sábado, 5 de agosto de 2017

A 105 años de la fundación del partido Kuomintang en China

Por: Augusto Gabriel Arnone


Antes de analizar este hecho histórico, es imprescindible remitirnos primero, al contexto de la época, pues, en ese momento, en la actual República Popular China, se iniciaba el proceso de su gestación como Estado. Efectivamente, y a partir de la gran revolución de 1912, el país transformó su régimen de gobierno y, más adelante, moldeó sustancialmente su carácter político, social y económico.

Kuomitang significa "Partido Nacionalista de la población China" y fue fundado en 1912, por el ímpetu del líder revolucionario Sun Yat-sen, que logró derrocar al antiguo y obsoleto imperio, gobernado por la dinastía Quing. De hecho, la Revolución de 1912 en Wuchang, intentó imponer la modernización para el Estado chino en un "tono" occidental.

Los primeros tiempos de este partido fueron complicados debido a que, en 1913 fue disuelto por Yuan Shikai quien – como presidente de la nueva república -  aspiraba a imponer un sistema inconstitucional y tiránico. Como Yuan Shikai no tenía la mayoría en la Asamblea Nacional, decidió alzarse con el poder y suprimir todas las asambleas locales que él mismo había creado, convirtiéndose así en un emperador de hecho.

Bajo su gobierno, estallaron varios focos revolucionarios, encabezados por jóvenes de gran liderazgo, que aspiraban a deponerlo. En esas circunstancias, se conformaron otros partidos políticos que se unificaron e intentaron recuperar el poder. Sin embargo, este intento falló, debido a que no tenían control sobre todo el territorio chino. En 1916, falleció Yuan Shikai y asumió la presidencia Sun Yat-sen, quien tenía grandes expectativas para unificar el país. Sin embargo, esto no fue posible debido a que China quedó fragmentada en diversas regiones que fueron conquistadas por los "señores de la guerra"; jefes locales que poseían mucho poder y que, con sus ejércitos, controlaban las áreas rurales.

Esta situación derivó en que, a fin de fortalecer su posición, el Kuomintang decidió buscar apoyo fuera de China. La ayuda llegó de la recién creada URSS y del  Komintern, lo cual impulsó – de manera paralela - el desarrollo del Partido Comunista chino (PCCh), liderado por Mao Tse Tung. Más adelante, ambos partidos conformarían el denominado Primer Frente Unido, cuyo objetivo fundamental fue liberar a China de la autocracia de los señores de la guerra.

Al fallecer Sun Yat-sen le sucedió Chang Kai-Sheck, quien restableció un modelo profundamente autoritario e inició la persecución del PCCh. Cuando sus fuerzas tomaron Beijing (establecida como la capital de China), adquirió gran reconocimiento a nivel internacional.  Años más tarde, el Segundo Frente Unido entre el Kuomitang y el PCCh, hizo frente al expansionismo del imperio Japonés. En 1937, China y Japón entraron en guerra. En 1941, Japón atacó a los EEUU y entró en la Segunda Guerra Mundial.

Hacia 1947, el PCCh se había fortalecido notablemente, no solo desde el punto de vista ideológico, sino también a nivel logístico y armamentístico. Pero lo más importante, había crecido significativamente en su base de apoyo social. Esto hizo que se sintiera en condiciones de enfrentarse al poder constituido, lo cual dio inicio a la guerra civil. A pesar de lo podría suponerse, las tropas del gobierno fueron derrotadas y Chang Kai Shek abandonó el territorio para refugiarse en la isla de Taiwán, donde estableció un gobierno autoritario que, con el apoyo de los Estados Unidos, le permitió crear un nuevo Estado al estilo occidental, que contribuyó durante décadas a controlar el expansionismo comunista en la región. Así se crearon las dos Chinas: la Republica de China en Taiwán de corte nacionalista y la República Popular de China de tinte comunista.

Desde entonces, la República Popular ha reclamado la anexión del territorio insular, el cual se ha negado rotundamente a esta incorporación, identificándose como un Estado soberano que no tiene ni tendrá, relación alguna con dicha república.


Para concluir, es imprescindible remarcar la importancia que tuvo la formación del partido Kuomitang. En primer término, porque ejerció un papel clave en el proceso revolucionario inicial; en segundo lugar, porque puso fin a la era imperial que, sus políticas arcaicas y tradicionalistas, estaba conduciendo a China a la ruina. De hecho, fue el Kuomintang el que logró por primera vez, crear una identificación partidaria nacional, cohesionar a la población bajo una misma clave ideológica y encaminarla hacia la unificación, en base a un sistema constitucional y de valores compartidos. La idea principal de su líder Sun Yat-sen había consistido en eso, un régimen de partido único centralizado en donde se aplicaran los “tres principios del pueblo”: el nacionalismo, la democracia y el sustento de la población; tres principios que constituirían la piedra angular para hacer de China una nación libre, próspera y poderosa.