lunes, 25 de abril de 2016

John F. Kennedy asume su corta, pero intensa presidencia de los EEUU.



Por: Montserrat Acosta Ruiz de los Llanos.-


John Fitzgerald Kennedy nació en Brookline, Massachusetts el 29 de mayo de 1917 y fue asesinado en Dallas, Texas, el 22 de noviembre de 1963. Tenía 46 años y fue el trigésimo quinto presidente de los Estados Unidos.
     Una vez graduado en Harvard y de regreso en Boston, Keneddy se unió al Partido Demócrata y se incorporó a la Cámara de representantes de Massachusetts. Más tarde fue electo senador, cargo que desempeñó hasta que asumir la presidencia en 1961. Con 43 años de edad, fue el candidato presidencial del Partido Demócrata en las elecciones de 1960 y derrotó a Richard Nixon en una de las votaciones más ajustadas de la historia presidencial del país. Fue el único católico en ser elegido presidente de EE. UU. hasta la fecha y el primero que había nacido en el siglo XX. Durante su participación en la Segunda Guerra Mundial, sirvió en la marina y se destacó por su liderazgo. Fue entonces que decidió comenzar su carrera política.
     Al asumir la presidencia, Kennedy se convirtió en el presidente más joven de su país, después de Theodore Roosevelt. Ejerció el cargo desde el 20 de enero de 1961 hasta su asesinato el 22 de noviembre de 1963.  Durante su gobierno tuvo lugar la construcción del Muro de Berlín, el inicio de la carrera espacial, la consolidación del Movimiento por los Derechos Civiles en Estados Unidos, el inicio de la inclusión de los afro-estadounidenses de los Estados del Sur, el reconocimiento de derechos de los inmigrantes y las primeras acciones estadounidenses en Vietnam. Respecto a la URSS, Kennedy intentó un acercamiento con su rival, lo cual se materializó en junio de 1961, en la entrevista que sostuvo con Nikita Kruschev en Viena. Sin embargo, el episodio de la invasión a Bahía de los Cochinos y, al año siguiente, la Crisis de los Misiles en Cuba, frustraron este acercamiento.
     En cuanto a las relaciones con América latina, Kennedy impulsó el programa denominado Alianza para el Progreso; un programa de ayuda económica a los países latinoamericanos con el objetivo de contrarrestar el avance de las guerrillas comunistas. En el mismo sentido, intentó realizar algunos cambios en la política tradicional de Estados Unidos hacia los Estados latinoamericanos.
     Kennedy fue asesinado en Dallas, Texas, el 22 de noviembre de 1963. Lee Harvey Oswald fue acusado del homicidio, pero al ser asesinado dos días después nunca pudieron someterlo a juicio. La Comisión Warren concluyó que Oswald había actuado solo en el asesinato. Sin embargo, el Comité Selecto de la Cámara sobre Asesinatos estimó, en 1979, que pudo existir una conspiración en torno a este crimen.
    Hasta la actualidad, este tema es objeto de debates y existen múltiples teorías sobre el magnicidio; un acontecimiento que constituyó un hito en la memoria colectiva de la nación. De hecho, en algunas encuestas realizadas en los EEUU, es elevado el número de habitantes que considera a Kennedy como un icono de las aspiraciones y esperanzas estadounidenses y como uno de los mejores presidentes que haya tenido el país.


Montserrat Acosta Ruiz de los Llanos
Colaboradora de la Red Federal de Historia de las Relaciones Internacionales
Departamento de HistoriaInstituto de Relaciones Internacionales – U.N.L.P. - 2016


domingo, 17 de abril de 2016

Siria: Siete décadas, entre la descolonización y la resistencia.



Por: Ismael Iván Elías Adriss

La historia de Sham, llamada también Gran Siria, Mashrek o "Levante" se construyó entre su casi involuntaria participación en distintos imperios y segmentándose por Sykes-Picot(¹). Su discurrir entre descolonizaciones, su formación entre jóvenes desestabilizaciones, el desafío del tercer mundo, la convivencia entre facciones étnicas y religiosas, el rechazo al sionismo y la pelea por sus fronteras, fortaleció su carácter laico y socialista en la región.
Durante la guerra fría, y en pleno auge del Pan-arabismo protagonizó un fugaz intento de unión con Egipto en torno a la República Árabe Unida, que fracasó al tercer año de establecida.
Con la presencia del estado israelí en la región, la cortina de hierro se hizo más ostensible(²). La Guerra de los seis días, es un hito clave, en el que Israel ocupó (hasta la actualidad), el territorio de los Altos del Golán, los cuales el ejército sirio intenta recuperar en la guerra de Yom Kippur.
La llegada del partido socialista Baaz, cambia el paradigma político en el país e incluso también, los símbolos patrios(³). A pesar de los conflictos armados contra la hermandad musulmana, el régimen logró un importante desarrollo en cuanto a la redistribución de la riqueza y el manejo propio de sus recursos energéticos. La nota distintiva de ésta etapa, fue el sistema de partidos y la hegemonía ejercida por el partido Baaz, que a la muerte del líder Hafez Al Assad, proclama como candidato en nuevas elecciones al hijo del líder y coronel del ejército, el actual presidente, Bashar Al Assad.
A partir de ésta nueva etapa, de la mano de cierta apertura y debate político se descomprime el escenario regional hasta la crisis con el Líbano en 2007(*), año en el que el presidente es re-confirmado con nuevas elecciones, con carácter de referéndum.
El trunco proceso denominado "Primavera árabe", se desenvolvió en Siria en 2011 de un modo vertiginoso y poco claro. A las revueltas callejeras con actos de violencia desmedida, le siguen actos de represión del ejército y una escalada de enfrentamientos que deviene en una guerra civil entre el ejército nacional y distintas facciones que confluyen en el Ejército Libre Sirio, que recibe apoyo directo del ejército israelí, la oposición siria constituida en Turquía y senadores norteamericanos. A medida que avanza el conflicto, el ejército libre se recicla en distintas facciones radicalizadas como Yabat Al Nusra, que pretenden imponer una guerra sectaria-religiosa.
El punto crítico de esa etapa, se dio en 2012 posterior al uso de armas químicas por parte de las facciones armadas, hecho que se adjudicó al gobierno y que por poco provoca la invasión de los Estados Unidos.
El proceso que siguió, corresponde a la agenda actual. El nuevo reciclaje de las facciones y Al Qaeda que devinieron en ISIS o Daesh, las áreas de control dentro del país, los profundos intereses estratégicos de las potencias, la re-edición de la puja ruso-estadounidense, la destrucción de poblados enteros en Siria e Irak, la intervención norteamericana, francesa y rusa, la crisis de los refugiados, la reactualización del debate sobre la islamofobia, y la no tan novedosa estrategia de contraataque, con los atentados en Francia, Líbano, Turquía, Bélgica, entre otros y la probabilidad de repetición: El hipotético escenario ante un ataque directo a los aliados norteamericanos, como Arabia Saudí (**).
En éste contexto, la población siria resiste una ocupación terrorista, muy distinta a una guerra civil y muy difícil de repeler. Cabe preguntarse: ¿Los liderazgos actuales brindarán espacio a la negociación para salir de ésta tragedia humanitaria? A setenta años de su independencia, ¿podrá ser posible que las nuevas generaciones de sirios, puedan conocer la libertad y la democracia como formas de vida?.

(¹) – Los acuerdos secretos de Sykes Picot, entre Francia y Gran Bretaña de 1916, dividieron la región en áreas de influencia: La zona francesa -controlando los actuales territorios de Siria, Líbano, norte de Irak, y dos provincias en disputa entre Siria y Turquía- y la zona Británica que controlaba el Sur de Irak, Jordania y Palestina
(²) – La “Cortina de hierro” es una expresión que utilizó el primer ministro británico Winston Churchill sobre Europa, para enfatizar la división de áreas de influencia entre EEUU y la URSS.
(³) – La actual bandera siria se impuso en 1980, motivo por el cual la oposición en el exterior de siria se identifica con la bandera anterior, que se utilizó durante el mandato francés desde 1932.
(*) El asesinato del ex primer ministro libanés Rafik Hariri, genera presión internacional para que Siria retire sus tropas del Líbano.
(**) Hace referencia a la repetición del caso Al Qaeda, al tornarse en contra de la entidad que lo creó.

Ismael Iván Elías Adriss.
Colaborador de la Red Federal de Historia de las Relaciones Internacionales
Departamento de Historia
Instituto de Relaciones Internacionales – U.N.L.P. – 2016

Georgia y su complicado presente post-soviético



Después de un cuarto de siglo de su separación de la Unión Sovietica, éste país del Cáucaso continua luchando por separarse completamente de Rusia cada vez más expansionista.    


Por: 
María Laura Brito 

     El 9 de abril de 1991, la República de Georgia se declaraba independiente de la URSS, tras el anuncio del Parlamento, al aprobar por unanimidad el decreto que presentó el presidente georgiano, Zviad Gamsajurdia. Esta declaración fue la consecuencia del plebiscito del 31 de marzo de ese mismo año, en el que el 90% de la población censada, votó a favor de la independencia de la Unión Soviética. 
     A finales de los años 1980, las repúblicas que componían la URSS, incorporaron legalmente movimientos hacia la declaración de soberanía sobre sus territorios, citando el Artículo 72 de la Constitución de la Unión, por el cual, cualquiera de sus integrantes era libre de separarse. El 7 de abril de 1990, fue aprobada una ley en virtud de la cual una república podía salir de la Unión si más de las dos terceras partes de sus ciudadanos votaban a favor de ello en un referéndum. La República Socialista Soviética de Lituania fue pionera en comenzar el proceso de independencia y a ella le siguieron Estonia y Letonia. Casi un año más tarde lo haría la RSS de Georgia. Sin embargo, Moscú, “la madre protectora”, no daría por concluida su relación con el pequeño país.
Georgia, situada en el Cáucaso, es una tierra de paso entre el mar Negro y el mar Caspio y entre Europa y Asia y, a lo largo de los siglos, ha sufrido multiplicidad de influencias de civilizaciones muy diversas. Esto ha sido un factor que dificultó que los propios georgianos pudieran identificarse de forma concreta, por lo cual siempre fueron los gobiernos de turno los que asumieron las decisiones.
     En la actualidad, el gobierno georgiano tiene una clara tendencia pro-Europa e intenta acercarse a todas las opciones que las instituciones europeas le puedan ofrecer. Un ejemplo claro de lo dicho es que promueve la enseñanza del inglés en lugar del ruso, como segunda lengua. Sin embargo, las autoridades de los territorios de Abjasia y Osetia del Sur han insistido - desde los tiempos de la URSS - en la profunda pertenencia de los georgianos a la identidad rusa, lo cual ha desencadenado constantes conflictos.
     Entre 1992 y 1994 se desarrollaron diferentes guerras civiles en el territorio, pero las más cruentas se dieron en Abjasia y Osetia por conflictos intra-étnicos. Estas disputas separatistas locales, desembocaron en una grave ola de violencia a través de la limpieza étnica y el desplazamiento forzoso. Apoyadas por Rusia, Abjasia y Osetia del Sur se declararon región independiente de Georgia en 1995 pero sin lograr el reconocimiento internacional.
     En 2008, el conflicto se profundizó cuando Tiflis – la capital de Georgia – lanzó una breve guerra de cinco días para intentar recuperar ambas zonas. Sin embargo, el ejército ruso, bien preparado, aplastó esta intención y Moscú aprovechó las acciones del ejército georgiano para declarar abiertamente su apoyo a Abjasia y a Osetia del Sur. Hasta hoy, estos territorios solo han sido reconocidos como independientes por Nicaragua, Venezuela, Tuvalu, Vanuatu y Nauru. Por su parte, Georgia espera ingresar a la Unión Europea y no pierde las esperanzas en recuperar ambas zonas.

Maria Laura Brito
Colaboradora de la Red Federal de Historia de las Relaciones Internacionales
Departamento de Historia
Instituto de Relaciones Internacionales – U.N.L.P. - 2016

viernes, 15 de abril de 2016

Bahía de los Cochinos: La invasión estadounidense a Cuba que fracasó.


Se cumplen 55 años del fallido intento de invasión a la isla.


Por: Maria Sofía Zelaya

    También conocida como invasión a Playa Girón o Batalla de Girón, esta fue una operación militar llevada a cabo por tropas de cubanos exiliados, apoyados por Estados Unidos. Su objetivo era invadir la isla de Cuba para derrocar al régimen de Fidel Castro. En principio, se pretendía crear un gobierno provisional que contara con el apoyo de la Organización de los Estados Americanos (OEA) y el reconocimiento de la comunidad internacional. Sin embargo, la iniciativa terminó en un rotundo fracaso pues, en menos de 65 horas, los invasores fueron aplastados por las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) de Cuba.
    El plan inicial fue diseñado por Richard M. Bisell - alto funcionario de la CIA - y su objetivo era lanzar ataques aéreos sucesivos contra las Fuerzas Aéreas Revolucionarias (la aviación de guerra del gobierno cubano) para destruir sus aparatos en sus aeródromos y ganar así, control del espacio aéreo. Posteriormente, se pretendía invadir la costa sur de Cuba, en un punto cercano a la ciudad de Trinidad, donde se establecería el "gobierno provisional" auspiciado por EE. UU. La elección de este emplazamiento obedecía a su adecuada infraestructura y a que su posición era lo bastante alejada de La Habana para soportar las primeras reacciones del gobierno cubano. Inclusive, en este plan, las sierras de Escambray, constituían una alternativa de escape si fallaba la invasión.
    Sin embargo, y por decisión de John F. Kennedy en acuerdo con el Secretario de Estado Dean Rusk - preocupado por la imposibilidad de negar la participación estadounidense en un asalto a tan gran escala - la estrategia se modificó. Ya iniciada la operación, la Casa Blanca ordenó que se redujera la fuerza de 16 a 8 aviones, y en tierra, se cambió el emplazamiento de Trinidad hacia playa Girón, en la bahía de los Cochinos. Tanto los ataques aéreos como las fuerzas terrestres, partirían desde Puerto Cabezas, Nicaragua. Una vez tomada la costa, y durante el desembarco, continuarían los vuelos de abastecimiento y la protección de las fuerzas atacantes. El problema era que, la zona elegida para el desembarco era pantanosa y de difícil acceso, con la vasta Ciénaga de Zapata al oeste y con una sola entrada por tierra en la zona oriental, lo que dificultaba severamente la posibilidad de un escape en caso de fallar el plan.
    Desde Puerto Cabezas partieron los buques que transportaban al contingente, integrado por unos 1500 hombres. Richard M. Bisell aprobó las modificaciones sugeridas por Kennedy, y se puso especial énfasis en ocultar el patrocinio estadounidense a la invasión. En la madrugada del sábado 15 de abril de 1961 ocho aviones A-26, con bandera cubana en el fuselaje, bombardearon los aeropuertos militares de Ciudad Libertad, San Antonio de los Baños y el aeródromo Antonio Maceo de Santiago de Cuba, con el resultado de 5 aviones destruidos. Sin embargo, el ataque sobre Ciudad Libertad solamente destruyó dos antiguos aparatos P-47 Thunderbolt que eran ya inservibles para las fuerzas aéreas cubanas.
    En la mañana del día 15 de abril el embajador cubano en la ONU, Raúl Roa, acusó formalmente a los Estados Unidos de patrocinar una invasión contra Cuba. Aunque el embajador estadounidense ante la ONU, Adlai Stevenson, rechazó las declaraciones de Roa y sostuvo que los aviones atacantes eran en realidad “pilotos cubanos sublevados contra Castro”, la mentira fue descubierta pues Stevenson no había sido informado en detalle sobre la operación militar contra Cuba que su gobierno ya había lanzado horas antes.
    Tras conocerse el incidente en Washington D.C. durante la tarde del 15 de abril, los otros dos bombardeos planeados por la CIA para esa misma noche fueron cancelados de inmediato por orden expresa del presidente John F. Kennedy, alegando que “la posición de Estados Unidos no podía quedar comprometida ante el mundo”.
    La victoria cubana generó un enorme respaldo político a Fidel Castro entre las masas y permitió que su gobierno profundizara el carácter socialista de la Revolución. Simultáneamente, esta operación neutralizó a la oposición interna debido a la alarma generada durante la invasión. El mismo Che Guevara declaró poco después que, el fracaso estadounidense, había resultado de inestimable ayuda pues "fortaleció como nunca antes el apoyo de las masas cubanas hacia el gobierno de Castro”, sirviendo además de duro revés propagandístico para los EE. UU.
    A partir de este hecho, el Bloque Soviético le dio su apoyo incondicional a Castro, quien se integró a él y rompió relaciones con los EEUU. Un año después, la Crisis de los Misiles de Cuba o Crisis de Octubre, profundizó el conflicto y frustró para siempre las aspiraciones de la administración de Kennedy con respecto a destituir el gobierno de La Habana. De hecho, el pacto Kennedy-Jruschev selló un acuerdo entre Estados Unidos y la URSS por el cual Whashington se comprometía a no intentar nunca más interferir con el régimen cubano.

Maria Sofia Zelaya
Colaboradora de la Red Federal de Historia de las Relaciones Internacionales
Departamento de Historia
Instituto de Relaciones Internacionales – U.N.L.P. - 2016

martes, 12 de abril de 2016

55 años, de la ruptura al descongelamiento.

A 55 años de la ruptura de relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y Cuba

Por: Montserrat Acosta Ruiz de los Llanos.-



    A lo largo de la historia y con anterioridad a las luchas por la independencia, las relaciones diplomáticas entre los Estados Unidos y Cuba fueron tensas y se caracterizaron por su diversidad de intereses. En varias ocasiones, y mientras disminuía la influencia de los españoles en el Caribe, EEUU había manifestado sus planes de comprar la isla. Simultáneamente, extendieron sobre ella su dominación política y económica a partir de la inversión extranjera y de la intervención política.
    En 1959, el Gobierno Revolucionario Cubano promulgó una serie de decretos que finalmente llevarían a la eliminación total de la gran y la mediana propiedad, garantizando sólo la propiedad sobre inmuebles particulares, bienes de carácter personal y pequeños negocios. En mayo de ese mismo año, se aprobó la ley de reforma agraria y se creó el Instituto Nacional de la Reforma Agraria (INRA) que se convertiría en el basamento legal para la Primera y la Segunda Ley de Reforma Agraria de Cuba. Se abrió entonces un proceso de expropiaciones y nacionalizaciones que afectaron fuertemente a la clase alta y a las empresas estadounidenses que mantenían relaciones comerciales con la isla. A partir de estas reformas, relaciones con Estados Unidos se deterioraron y se hicieron cada vez más tensas.
    El 7 de noviembre de 1960, el Che Guevara viajó durante dos meses por Checoslovaquia, la Unión Soviética, China, Corea y Alemania Democrática. Tanto la Unión Soviética como China, se comprometieron a comprar la mayor parte de la zafra cubana. Así, Cuba obtuvo diversos acuerdos comerciales y financieros e importantes vínculos culturales con todos los países del bloque Comunista.     Entabló relaciones diplomáticas con todos sus países – excepto con Alemania Oriental - y firmó una serie de acuerdos de asistencia científica y técnica. Esta situación contribuyó, si dudas, a profundizar el congelamiento de las relaciones entre Estados Unidos y la isla.
    El 3 de enero de 1961 - en una de las últimas medidas de su gobierno antes de entregar el poder a John F. Kennedy - el presidente Eisenhower decidió romper las relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y Cuba.
    Desde entonces, el gobierno cubano sostuvo que los EEUU mantenían una política agresiva y prepotente para con ellos y que trataba de imponerle sus concepciones hegemónicas, desconociendo su derecho soberano a adoptar el régimen político, económico y social que considerara más conveniente.
    Muchas cosas sucedieron desde entonces. Pero en Diciembre de 2014, ambas naciones acordaron restablecer relaciones diplomáticas y avanzar en un proceso de normalización de los vínculos bilaterales. Este acuerdo progresó en 2015, cuando los representantes de ambos gobiernos intercambiaron cartas de sus presidentes en las que ratificaban el restablecimiento de las relaciones diplomáticas y declaraban que se abrirían embajadas en los respectivos países. Asimismo, ambos mandatarios expresaron su apego a los principios y propósitos consagrados en la Carta de las Naciones Unidas y al Derecho Internacional, de acuerdo con el espíritu y las normas establecidas en la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas de 1961 y en la Convención de Viena sobre Relaciones Consulares de 1963.
    El ritmo de deshielo ha sido sostenido y aunque las diferencias no desaparezcan, el proceso iniciado en 2015 avanza cada vez más. En este sentido, la reciente visita del presidente Obama a la Habana, durante los días 20, 21 y 22 de marzo, demuestra la voluntad política de terminar con las hostilidades que, durante más de medio siglo, caracterizaron las relaciones entre ambos países.



Montserrat Acosta Ruiz de los Llanos

Estudiante de la licenciatura en Ciencias políticas en la Univ. del Norte Santo Tomás de Aquino (UNSTA).
Colaboradora de la Red Federal de Historia de las Relaciones Internacionales
Departamento de Historia
Instituto de Relaciones Internacionales – U.N.L.P. - 2016


Visita de Barak Obama en Cuba. Reporte de la cadena RT: https://www.youtube.com/watch?v=HlKzBvP_uEM